Espejismos: la leyenda de Fata Morgana
En la actualidad ya se comprobó que el fenómeno de los espejismos se debe a un efecto visual, que generalmente se produce en verano. Hasta no se encontró una explicación científica, se los consideraba alucionaciones, señales diabólicas, o simplemente bromas de Fata Morgana.
Según cuenta la leyenda bretona la culpable de que aparezcan los que hoy conocemos como “espejismos” es Fata Morgana, la hermanastra del rey Artura. Parece que ella sedujo al anciano Merlín sólo para conseguir y obtener el secreto de su poder. Convertida en una fata (hechicera), Morgana se instaló en un palacio de cristal, situado frente a las playas de Sicilia. Y allí vive desde entonces, sólo abandona su hogar durante períodos en verano para confundir a los hombres con hechizos y espejimos de los más variados.
Este fenómeno, que hoy comprendemos a la perfección, en tiempos lejanos ha intrigado y aterrorizado a los hombres. En el Corán ya se habla de ésto; Mahoma los utiliza como ejemplo para prevenir a los fieles de los engaños de falsos dioses. Así, expresa: “Las promesas son como los espejismos que confunden a los sedientos. Les hace creer que han visto agua en el horizonte pero cuando llegan a destino, no hallan nada; sólo arena“.
Hay varios ejemplos históricos sobre el desconcierto que provocaban los espejismos: se cuenta que inclusive Marco Polo fue víctima del sentido de humor de la malvada de Morgana. En sus memorias, el venecano asegura que el desierto de Gobi está habitado por espíritus malignos que danzan en el horizonte.
Seguramente su viaje habría sido más tranquilo si hubiera sabido que los supuestos fantasmas sólo eran producto de los reflejos de los rayos solares.
Publicado en Mitos, Misterios y LeyendasPalabras claves: espejismos, fata morgana, leyenda




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