La maldición de Tutankamón

Uno de los misterios egipcios con más repercusión hasta la actualidad es el de la maldición de Tutankamón. Este farón egipcio formaba parte de la XVIII Dinastía, y murió de forma misteriosa cuando aún era muy joven. Así fue enterrado como solía hacerse en aquél entonces, en una tumba acompañador de los tesoros más preciados, además del alimento que necesitaría en su otra vida.
Sin embargo, pasaron muchísimos años hasta que alguien por fin, luego de arduas búsquedas, pudo dar con su tumba. El que logró cometer tal hazaña fue Howard Carter, un humilde arquéologo que se había puesto como objetivo el de lograr develar el misterio que escondía este farón.
La fecha del descubrimiento de su tumba fue el 26 Noviembre de 1922, y desde allí comenzaron a sucederse una maldición tras otra que dieron inicio a esta popular historia.
El primero en caer fue Carnarvon, quien días después del descubrimiento murió por una pulmonía. El perro que tenía como mascota, que se encontraba en Inglaterra, también murió por causas desconocidas.
El mismo Carter vio como una cobra devoraba a un canario que había adoptado como mascota, y que lo acompañaba mientras vigilaba la tumba.
Con las dudas cosechadas, un especialista afirmó traducir la inscripción que se encontraba a la entrada de la tumba. Así, este rezaba: “La muerte vendrá con alas ligeras sobre todo aquel que se atreva a violar esta tumba”.
Lo curioso es que esta inscripción nunca pudo encontrarse otra vez ya que los acompañantes de Carter se encargaron de destuir la pared donde esta se encontraba.
Desde allí, los misterios que rodean a la tumba de Tutankamón no dejaron de reproducirse, y hoy se trata de una de las maldiciones más emblemáticas en la historia.
Fuente: Oya-es
Palabras claves: maldiciones egipcias, Tutankamón



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